En el cine, solemos decir que una locación es «un personaje más», pero en ‘Parásitos’ (Parasite, 2019), esta frase deja de ser un cliché para convertirse en una proeza de ingeniería y narrativa. La obra maestra de Bong Joon-ho, ganadora de la Palma de Oro y el Óscar a Mejor Película, no solo diseccionó la lucha de clases en Corea del Sur, sino que redefinió lo que el diseño de producción puede hacer por una historia.
¿El dato más impactante? La lujosa mansión de la familia Park, que muchos espectadores (e incluso jurados de Cannes) creyeron real, fue construida totalmente desde cero.

Un arquitecto ficticio para un diseño real
En la trama, la casa es obra de un arquitecto ficticio llamado Namgoong Hyeonja. Sin embargo, en la realidad, el creador detrás de este universo fue el diseñador de producción Lee Ha Jun.
A diferencia de un arquitecto tradicional que diseña para la habitabilidad, Lee y Bong diseñaron basándose en el bloqueo de cámara y el lenguaje visual. Cada pasillo, cada ventana y cada escalera fueron planeados para que los personajes pudieran esconderse, espiar o infiltrarse sin romper la lógica del espacio.
Los detalles del detrás de cámaras que no conocías:
- Luz solar estratégica: El set se construyó en un lote baldío al aire libre. El equipo de producción tuvo que estudiar el movimiento del sol durante meses para asegurar que la luz natural bañara la sala de los Park, acentuando el contraste con el semisótano de los Kim, donde la luz apenas llega 15 minutos al día.
- El jardín como pantalla de cine: La enorme ventana de la sala no tiene televisión por una razón. Bong Joon-ho quería que el ventanal tuviera la proporción de 2.35:1 (aspect ratio cinematográfico), convirtiendo el jardín en una «película viva» que los Park consumen desde su comodidad.
- La estética del descenso: El diseño de la casa prioriza la verticalidad. Para Bong, la estructura social se mide en escalones. Mientras más abajo bajamos (del jardín al sótano, y del sótano al búnker), más densa, oscura y «sucia» se vuelve la atmósfera.

El cine como constructo social: La casa como espejo
Como bien apunta la teoría de los imaginarios sociales, los espacios que habitamos no son neutros; son proyecciones de nuestras jerarquías. En ‘Parásitos’, la casa es un universo cerrado donde la arquitectura dicta quién tiene el poder.
Mientras que para los Park la casa es una pieza de arte minimalista y ordenada, para los Kim y los habitantes del búnker se convierte en un laberinto de supervivencia. La casa no solo contiene la trama: la genera.




