Una mujer sale caminando del río después de que su coche se hunde, y a partir de ahí un hombre pálido la sigue por todas partes. Una joven con una máscara blanca se pasea por una mansión como si no tuviera cara. Un grupo de isleños canta mientras un policía los observa sin entender por qué. Son tres de las siete películas que cubre esta primera semana de Octubre de terror.
Octubre tiene 31 noches y esta serie les puso película: 31 títulos, uno por noche, ordenados de lo atmosférico a lo intenso. Cada semana, desde el domingo, salen siete en Instagram y aquí, con una línea de por qué ver cada una. Esta es la semana 1 de 4, la de las noches 4 a 10: clásicos de entre 1960 y 1977, de cinco países, con una película mexicana en medio.
¿Por qué empezar con clásicos?
Porque el miedo que envejece mejor casi nunca depende del susto. Estas siete películas funcionan con un rostro inmóvil, un cielo pintado, un vecino demasiado amable o un color demasiado fuerte. Son referencias de las que beben buena parte del terror de hoy y se ven bien con las luces apagadas.
¿Qué películas de terror ver del 4 al 10 de octubre?
Noche 4 (4 de octubre): Carnival of Souls (1962, Herk Harvey). Es la única película de Herk Harvey, filmada con un presupuesto de unos 33 mil dólares en Lawrence, Kansas, y en Salt Lake City, Utah. Una mujer sobrevive a un accidente en un río y empieza a ver a un hombre pálido en cada esquina.

Noche 5: Los ojos sin rostro (1960, Georges Franju). Un cirujano quiere devolverle el rostro a su hija, y ella pasa casi toda la película detrás de una máscara blanca. Cuando se estrenó, hubo espectadores que se desmayaron en funciones previas.

Noche 6: Kwaidan (1964, Masaki Kobayashi). Cuatro cuentos de fantasmas japoneses filmados en un hangar convertido en foro de Kioto, con ciclorama pintado y cielos que a veces toman forma de ojos. El miedo llega despacio y con mucho silencio.

Noche 7: El bebé de Rosemary (1968, Roman Polanski). El miedo no sale de un castillo: viene de un edificio de Nueva York y de unos vecinos muy amables.

Noche 8: Suspiria (1977, Dario Argento). Una academia de baile en Alemania y una trama de brujas. Lo que se queda es el color: rojos y azules saturados.

Noche 9: Alucarda (1977, Juan López Moctezuma). Dos jóvenes en un convento y una ola de posesiones. Es terror mexicano que con los años se volvió película de culto. La fecha depende de la fuente: se estrenó en París en marzo de 1977 y en México a inicios de 1978, y en Estados Unidos circuló como Sisters of Satan.

Noche 10: El hombre de mimbre (1973, Robin Hardy). Un policía viaja a una isla escocesa a buscar a una niña desaparecida. Los isleños cantan, y él no entiende por qué.

¿Por qué ver la semana en este orden?
Tres razones para armar la semana en este orden:
- Del blanco y negro al color. Empieza en 1960 y 1962 con imágenes casi sin color, pasa por el ciclorama pintado de Kwaidan y llega a los rojos de Suspiria.
- Cuatro formas de decir «culto». Una secta en Nueva York, una academia en Alemania, una isla en Escocia y un convento en México. Cada una cambia el lugar del mal.
- Una mexicana en el centro. Alucarda convive sin complejos con el resto de la lista, que es justo la idea.
¿Y si te perdiste las noches 1 a 3?
Todavía alcanzas a ponerte al día: Nosferatu (1922, F. W. Murnau), El vampiro (1957, Fernando Méndez) y Los inocentes (1961, Jack Clayton).





